Satin Doll

jul 13, 2026 17:3538 visitas

Después de pasar los últimos seis meses entre algoritmos de inteligencia artificial, redes, sistemas operativos y demás mecanismos empeñados en obedecer estrictamente a la lógica, he decidido volver a entregarme voluntariamente a un lenguaje en el que las reglas existen, sí, pero únicamente para que alguien con suficiente talento las doble sin que se rompan. El primer estándar que ha caído sobre mi atril ha sido Satin Doll, y hoy, apenas veinticuatro horas después de convertirme en estudiante de jazz, ya me he atrevido a grabarlo. Una decisión que probablemente cualquier profesor sensato habría desaconsejado, pero que encaja bastante bien con mi conocida faceta de aprender en público y equivocarme con las luces encendidas.

No es una elección cualquiera. Satin Doll -compuesta por Duke Ellington y Billy Strayhorn, con letra posterior de Johnny Mercer- pertenece a esa reducida aristocracia de estándares que parecen haber existido siempre. Es una melodía elegante, sofisticada y engañosamente amable: sonríe mientras obliga al pianista a pensar varios movimientos por delante. Bajo esa apariencia de conversación relajada se esconde una lección permanente sobre armonía, ritmo y buen gusto. No es una pieza que pretenda impresionar. En su lugar, prefiere hacer algo más difícil: enseñar que el jazz no consiste en tocar muchas notas, sino en encontrar exactamente las que merecen ser escuchadas. Y eso, como suele ocurrir con las ideas verdaderamente importantes, resulta bastante más complicado de lo que parece.

La grabación que acompaña esta entrada está hecha exactamente como ha salido de mis manos. Sin trampa ni cartón. Sin preparación previa específica para la ocasión. Sin detener la grabación para corregir un pasaje. Sin una segunda toma. Lo que se escucha es mi primer encuentro con el tema, con sus inevitables pausas mientras el cerebro intenta convencer a los dedos de que colaboren, con algún pequeño atropello de notas por la falta de soltura y con algún voicing que todavía admite margen de negociación. Soy un principiante y sería ridículo fingir lo contrario. Precisamente por eso me parecía más honesto compartir el proceso antes que el resultado.

Dentro de unos años volveré sobre esta grabación y probablemente me preguntaré en qué estaba pensando al publicar algo así. Espero que ocurra. Significará que he aprendido. Mientras tanto, este audio queda como una fotografía de un instante muy concreto: el día en que dejé de estudiar el jazz únicamente con la cabeza y empecé, torpemente, a hablarlo con las manos. Todo viaje merece un primer paso. Incluso aquellos que, como este, empiezan tropezando ligeramente las teclas.

Satin Doll. Duke Ellington y Billy Strayhorn. Interpretado por José Vicente del Valle Fayos.

jul 14, 2026 17:20

Hoy he sustituido la grabación de ayer por otra ligeramente mejor. Sin embargo, la ausencia de bajo y batería, así como la duración excesiva de algunas pausas, hacen que la interpretación no se perciba tan fluida como sería deseable. Además de eso, hubiera sido interesante incluir una improvisación y una coda.

A excepción de los instrumentos faltantes, estos días trabajaré en mejorar esos aspectos. Mi plan consiste en ensayar más y evitar así las pausas excesivas. También quiero desarrollar habilidades de improvisación basadas en el alcance -a través de cercamientos y pivotes- a las notas objetivo propias de la pieza, según su armonía. Podría, además, combinar esa técnica con el compado.

Una vez lo haya conseguido, el paso siguiente será la transposición de la pieza a todos los tonos y la inclusión de instrumentos faltantes con ayuda de la aplicación iReal Pro.

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