Organizarse

ene 20, 2026 14:151.5K visitas

Abandoné mi cuaderno digital como quien deja un amor tóxico: no por falta de cariño, sino por pura supervivencia. Ocurrió tras un ingreso hospitalario a finales del año pasado, cuando descubrí -en bata y con suero- que no podía acceder a mi agenda desde la web. La modernidad, ya saben: es muy inteligente, pero solo cuando le apetece. Descarté también la agenda de papel por motivos higiénico-existenciales: se ensucia, se arruga, se moja y acaba oliendo a derrota. Así que hice lo que haría cualquier adulto responsable con conexión a internet: pagar. Contraté el servicio Pro de OVH, que resultó ser tan "Pro" como una bicicleta sin pedales. El calendario, eso sí, podía leerse. De tocarlo, ni hablar.

Entonces tomé una decisión drástica, casi dramática: contraté una cuenta de Exchange alojada en Francia, porque todo parece más serio si pasa por Francia. Correo, calendario, tareas y contactos funcionando... digamos que razonablemente bien, esa expresión que usamos cuando algo no falla lo suficiente como para devolverlo. Aunque tampoco se podía devolver.

Durante unas semanas me sentí organizado. No feliz, pero organizado, que es una especie de felicidad de baja intensidad. Sin embargo, empezó a crecer en mí una tristeza extraña, una pena tecnológica: la pena de estar usando software privativo para hacer peor lo que los estándares abiertos -IMAP, CalDAV, CardDAV- llevan años haciendo mejor, más rápido y sin pedirte el alma. A esa pena se sumó algo de vergüenza. Y la vergüenza, cuando madura, se convierte en decisión.

No me arrepiento de haber contratado Exchange. Para saber si te gustan las lentejas, tienes que comerlas. Ahora bien: Exchange no hace nada esencialmente distinto a lo que ya ofrece el software libre, salvo ponerte la zancadilla con complementos obligatorios, importaciones capadas y carpetas infernales como "Historial de conversaciones" o "Tareas", que viven en la bandeja de entrada como okupas conceptuales. Las tareas, por cierto, deberían estar en el calendario, aunque quizá eso sería demasiado sensato. Y luego está la licencia: unos sesenta euros anuales para un servicio que los estándares abiertos te dan por menos de seis. Diez veces más caro, diez veces menos libre. Una ecuación impecable... si vendes jaulas.

Es cierto que muchos de esos problemas desaparecen si usas Outlook, el hábitat natural de Exchange. Pero ahí surge el verdadero problema: la retención deliberada del usuario en un ecosistema cerrado que convierte tus datos en materia prima y tu dependencia en modelo de negocio. Entiendo que la gente quiera ganarse la vida, ¡pero no así, recórcholis!

Organizarse

Buzones para correo. Pexels.

feb 27, 2026 12:35

Después de estar unos meses usando una alternativa libre al calendario de Exchange, me he dado cuenta de que si borras un evento desde el teléfono móvil, no se actualiza en el ordenador. Es por ello que ahora -con la experiencia acumulada- entiendo que Exchange sincroniza mejor entre distintos dispositivos.

Antes de continuar...

Detrás de cada artículo de Bitácora hay tiempo, investigación y desarrollo contínuo. Si quiere ayudar a mantener este proyecto libre e independiente, apóyeme:

Apóyeme